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¿Tu lugar de trabajo es una oficina inteligente en la que controlas a distancia el sistema de climatización o el sistema de iluminación de tu empresa? ¿La máquina del café avisa a la empresa de vending cuando queda poco azúcar? ¿Controlas la ubicación de tus vehículos de empresa desde tu ordenador? ¿Sabes que es el Internet de las cosas IoT?

Pero, estos no son los únicos dispositivos que tenemos conectados a la red de la empresa y a internet. Hay otros dispositivos desprotegidos con los que no contamos para la ciberseguridad de la empresa ya que no suelen estar incluidos en las auditorías de seguridad. Los sistemas de seguridad físicos como cámaras de vigilancia IP, sistemas de control de presencia o alarmas que permiten el control remoto, sistemas de videoconferencia, medidores de energía o termostatos controlados en remoto desde un servidor, etc. son dispositivos que disponen de conexión directa a internet o las redes internas de la empresa y que no suelen estar controlados por la política de seguridad de redes de las empresas. Son dispositivos englobados en lo que se denomina IoT o «Internet de las cosas», que consiste en conectar a internet objetos cotidianos con el fin de que puedan ser manejados o gestionar la información que generan en remoto.

Todos estos dispositivos pueden parecer inofensivos para la ciberseguridad de nuestras redes y empresas pero no es así. Al ser dispositivos conectados a internet, son susceptibles de ser accedidos y comprometidos, además no suelen contar con los mismos estándares de calidad de seguridad de fábrica que otros dispositivos de red.

Algunas medidas o buenas prácticas que podemos adoptar para proteger estos dispositivos son:

  • cambiar las contraseñas de fábrica por defecto;
  • adquirir los dispositivos que resulten más seguros y que permitan actualizaciones de seguridad;
  • habilitar su acceso a la red solo cuando sea necesario;
  • evitar configurar el acceso a la red wifi de la empresa;
  • deshabilitar el acceso remoto a los mismos desde fuera de la red interna corporativa;
  • restringir el acceso únicamente al personal estrictamente necesario;
  • desactivar la interfaz web si es posible;
  • establecer un canal cifrado de comunicación.

Debemos ser precavidos con los dispositivos que conectamos a nuestras redes corporativas, ya sea a través de cable o por medio de una red wifi, por inofensivo que parezca. Cualquier dispositivo conectado a la red es susceptible de ser atacado y comprometido, y más si no dispone de las medidas de seguridad suficientes.

Fuente: https://incibe.es/protege-tu-empresa/blog/iot-riesgos-del-internet-los-trastos