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  1. Cambiar las contraseñas de manera periódica y no usar la misma en más de un lugar. Deben tener una cierta longitud (más de 8 caracteres) y contener información alfanumérica (dígitos, letras y caracteres especiales). Hay que evitar basarse en información personal (DNI, nombres de amigos, conocidos, familiares, mascotas, etc.) o utilizar patrones muy sencillos (12345).
  2. Realizar las compras en línea a proveedores con prestigio social consultando experiencias de clientes anteriores. Los sitios web tienen que ser seguros (usar el protocolo https://) y estar vinculados a pasarelas de pago electrónico reconocidas (como Visa, Mastercard, Paypal, entre otras). A su vez, hay que hacer un seguimiento de nuestra cuenta corriente para comprobar los cargos de las tarjetas, o incluso avisar al banco para que compruebe nuestra cuenta o nos informe ante determinados cargos.
  3. Evitar abrir correos electrónicos que no van a nuestra atención, especialmente si incorporan adjuntos, y huir de todos aquellos que aunque van dirigidos directamente a nosotros nos redireccionan a páginas para corregir nuestros datos personales o de servicios diversos —especialmente los bancarios o administrativos.
  4. En los móviles está nuestra vida entera (comunicaciones sociales, contraseñas, acceso bancario o a servicios, entre otros). Hay que proteger bien, con palabras de paso o patrones, el acceso indebido a esta información. Cuando estemos sin el dispositivo por un periodo largo (por ejemplo, préstamo a terceros o reparación en servicio técnico), es adecuado restaurarlo a los valores de fábrica (tanto de software como de datos). Igualmente, debemos acostumbrarnos a hacer copias de seguridad de nuestro dispositivo periódicamente para minimizar la pérdida de datos.
  5. En el acceso a redes, especialmente de líneas Wi-Fi abiertas o compartidas, hay que minimizar o evitar todo uso de servicios que conlleven la identificación personal o el acceso a información personal. Si no se dispone de mecanismos de cifrado ni redes privadas virtuales (VPN), hay que evitar usar estas redes abiertas salvo que sea una simple navegación sin acceso a datos personales.
  6. Proteger las redes de casa. Los routers ADSL + Wi-Fi modernos son compatibles con diferentes niveles de seguridad: es recomendable cambiar las contraseñas por defecto del aparato y de sus servicios, y elevar el nivel de seguridad Wi-Fi (a protocolos WPA o WPA2, por ejemplo). En caso de incidencias o bajadas de rendimiento inexplicables, hay que controlar los dispositivos conectados a nuestra red para detectar intrusiones, así como cambiar las contraseñas y elevar los niveles de seguridad.
  7. Vigilar también la seguridad en aparatos que se han incorporado últimamente a internet: televisores, videoconsolas, aparatos de reproducción en tiempo real (streaming) de vídeo o audio. En ese caso, hay que consultar a los fabricantes y realizar las actualizaciones necesarias.
  8. Actualizar el software básico del ordenador, el teléfono móvil o la tableta, disponer de las últimas versiones de las actualizaciones del sistema operativo y paquetes tipo Office y de software de uso general como navegadores y sus complementos (plugins), lectores de archivos en formato PDF (por ejemplo, Acrobat), Java. En general, todos los programas que sean de un uso habitual, aunque sea indirecto y no seamos tan conscientes de ello (lectores de archivos PDF, Java, Flash Player, etc.), deben de estar actualizados.
  9. Deshabilitar los complementos no deseados de los navegadores. Los navegadores suelen quedar llenos de buscadores o de utilidades especiales que, en algunos casos, recopilan nuestros datos de navegación o sencillamente pueden ser vías para introducir virus o software malicioso (malware) en nuestro ordenador. Todos los navegadores incluyen, en las opciones, controles para los complementos (plugins) instalados que permiten desinstalar o deshabilitar los complementos dudosos. Hay que vigilar porque algunos complementos se instalan como programas y pueden ser difíciles de encontrar. Por tanto, los tendremos que desinstalar.
  10. Para favorecer la navegación y las búsquedas privadas se aconseja, entre otros: 1) activar los modos privados de los navegadores; 2) pedir a los buscadores principales (Google y similares) que borren nuestros datos (en Google se puede hacer mediante el panel de control); 3) avisar a las páginas visitadas de que no queremos ser rastreados (los navegadores incluyen opciones Do not track); 4) borrar y controlar el uso de las galletas en el navegador para que no se recuerden nuestras visitas ni nuestra actividad en los sitios web que hemos visitado.